53785_0782El lunes 30 de noviembre recibí mi diploma de Licenciada en Periodismo. Siento una gran satisfacción por haber recibido mi título, principalmente, por las dificultades que se presentaron en mi camino hacia la consecución de mi primer grado universitario.

Bueno les contaré un poco o, tal vez, bastante de la historia. Cuando tenía 3 años de edad le dije a mi mamá que quería ser periodista, porque admiraba a una periodista de mi país, Mayella Lloyd, y me visualizaba como ella en la vida adulta.

Fui creciendo y, casi llegando a mi adolescencia, vi un reportaje sobre unas inundaciones en Bocas del Toro y a la reportera, el agua le llegaba hasta las rodillas. Mi mamá, en ese momento, me advierte que eso era parte de lo que debía enfrentar si quería ser periodista y yo le respondí que no, que yo quería estar en los estudios de grabación. Tratando de darme una terapia de realidad, mi madre me dice que uno no llega a esa posición de buenas a primeras, sino que hay que foguearse primero. Y esa es mi historia de cómo se espantó mi deseo de ser periodista.

Recuerdo perfectamente que en sexto grado decidí que iba a estudiar Derecho y Ciencias Políticas, es más, una amiga y yo soñábamos con irnos a estudiar a Chile la misma carrera… y con esa idea llegué hasta duodécimo grado. Entonces, me tocó ser testigo de la actuación poco ética de algunos abogados que llevan los procesos de migración y contrariada decidí tampoco serlo, ya que desde mi perspectiva me iba a morir de hambre en ese campo. Soy una mujer idealista, mi sueño era defender los derechos de las personas y creo que no hubiera tratado de salvar a alguien que fuese culpable de lo que se le imputaba. En fin, como se darán cuenta si el título de este escrito no es ¡Soy Abogada!, es porque no lo soy.

Luego, surgió la idea de ser arquitecta. Sé que es un cambio brusco, pero soy una persona con habilidades varias (modestia aparte). En la escuela, amaba las Matemáticas, especialmente, la Geometría, con la misma vehemencia con la que amaba el Español; así que dije: ¿Por qué no? Pero resulta que como, aparentemente, estaba tan segura de lo que deseaba ser, estudié el Bachillerato en Letras, así que ni siquiera intenté entrar a la Universidad de Panamá a la carrera de Arquitectura, en la cual es un requisito ser Bachiller en Ciencias.

Hasta este momento no había considerado las opciones que me daba la Universidad Tecnológica de Panamá, hasta que mi papá me lo mencionó: “¿Por qué no estudias Ingeniería Civil o Edificaciones en la Tecnológica?”. Hice mi research sobre su oferta académica, vi que no exigían un bachillerato en específico como requisito para ingresar y decidí probar a hacer el examen. Para mi sorpresa, en el examen obtuve un puntaje por encima del estándar, con el cual podía optar por cualquier Ingeniería.

Así comencé a estudiar Ingeniería Civil, pero en el primer semestre fracasé en Cálculo, una materia que no había dado nunca y cómo estaba acostumbrada a no necesitar ayuda, no la pedí a tiempo. En el segundo semestre, solo veía a mis compañeros un par de veces a la semana, tenía un horario de clases que algunos días me obligaba a quedarme desde la mañana hasta la noche en la Universidad y ya tenía que hacer un año más de carrera para poder graduarme. Fui en busca de trabajo y lo conseguí de forma inmediata en un call center, así que abandoné la Universidad por ese año.

Mi experiencia laboral tampoco fue grata y renuncié al trabajo al mes y medio. Ya no podía retomar la Universidad por ese año, por lo que me quedé en la casa, sin nada que hacer. Créanme que para una persona que está acostumbrada a que le vaya bien en los estudios, ésta fue una época difícil. Me prometí a mi misma que no me iba a quedar en mi casa sin nada que hacer nunca más. Para el año siguiente, me cambié a Edificaciones, en la Tecnológica e ingresé a Periodismo, en la Universidad de Panamá. Cuando iba para tercer año, mis dos carreras tenían el mismo horario y decidí que me iba a graduar de Periodismo primero.

“De vuelta a los orígenes”, así me gusta describirlo. Volví a elegir ser Periodista, por que me gusta redactar y confío en mis habilidades para hacerlo. Volví, ya no con la idea de ser una cara de televisión (aunque ¿quién sabe?), sino de redactar en un diario o revista y he descubierto una nueva pasión en la utilización de herramientas digitales para hacer periodismo o transmitir información sobre cualquier tópico. Volví con la idea de ejercer mi profesión, pero no perder mi identidad por conservar un empleo.

¡Soy Periodista! A pesar de que todavía no haya ingresado al campo laboral, ya que estoy cumpliendo mi misión como madre. Aunque para llegar a este punto tuve que sortear diversos obstáculos, hoy puedo decir con orgullo: “¡Soy Periodista!

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